Juan José Campanella.
El psicoanalista lo tiene difícil, pues tras el escándalo que sostiene,
Recordad las veces que Freud fue criticado y lo es aún, por su teoría sobre la sexualidad infantil: los niños, tienen pulsiones sexuales, viven una sexualidad muy compleja, tienen actividad erógena y erótica, cuya significación da sentido a sus vidas.
Recordad y contar el rechazo que tuvo y tiene la teoría de Freud que llamó “el trauma”: “Lo que acontece cuando el infantil sujeto se encuentra con la sexualidad”. Encuentro traumático entre el humano y el sexo, porque el ser hablante que es, el trhumano que somos, no tiene programa sexual adecuado. Hay contingencias, ocurren encuentros que dejan huella. Encuentros traumáticos que provocan fijaciones a objetos, tanto libidinales como amorosos, imposibles o muy difíciles de cortar. Y estos encuentros se viven con vergüenza.

Me cuento entre las personas a las que esta película no gustó. Ella muestra muy bien cómo se trata de domesticar la pulsión con el velo del amor. Veamos.
Todo gira alrededor de un asesinato, no cualquier asesinato, un asesinato sexual, de una bella mujer, que deja “tocado” de por vida a un hombre, “un asesinato sexual”: violación-golpes-sexo-muerte.

Pero antes de que estuviera de moda demonizar el fantasma freudiano de “abuso a un menor”, lo estuvo y muy extendido “la interpretación que dan los niños a la visión del coito parental”, que cómo indica Freud, lo percibe cómo un “acto violento” del padre, y es esto, sus efectos, los efectos de ese “trauma” los que podemos ver muy bien en el film. Es el “secreto de Benjamín” fascinado durante 25 años por esa visión. Fascinado y construyendo su vida alrededor de este hecho. Construyendo su huída de esta fascinación, envolviéndola con una investigación que le lleva hasta la escritura de una historia novelada. Fascinado por todo lo que puede relacionarse con esta mujer, construye su “fantasma”, que es la forma de envolver y disfrazar el “trauma”. Crea alrededor de ese episodio traumático, una historia de amor que no se permite, pues permitírsela le hubiera llevado aceptar sus obscenos apetitos.
Benjamín Espósito, pierde su vida, pierde la oportunidad del acceso al otro sexo, por el horror que le inspira este cruento asesinato, que hace diana en su “trauma”. Benjamín Espósito, vende
¿Qué hubiera pasado con Benjamín, si hubiera tenido acceso a una “interpretación” del goce en su trauma? del tipo: ¿A qué temes Benjamín? ¡¿Temes a lo que amas?!, le hubiera sin duda permitido despertar de esa sexualidad masturbatoria en la que vive.
Teresa FerrerIntervención en la “Tertulia psicoanálisis, cine”22 de marzo, 2010, Valencia.