El Discurso Psicoanalítico

Blog dedicado a la transmisión de la experiencia psicoanalítica, debate sobre la misma y aportaciones.

El psicoanálisis no es una terapia, es una experiencia en la que la cura viene por añadidura. Ya desde S. Freud que formula “los restos sintomáticos” a J. Lacan, con su reformulación del “sinthome”, que retoma Jacques-Alain Miller en sus Cursos de Orientación Lacaniana; lo incurable late en el corazón de la experiencia, en tanto que es lo más singular del sujeto, en lo que no es parecido a nada ni a nadie.

¿Qué es pues la clínica de lo incurable? ¿En que reside la pureza del psicoanálisis? ¿Qué es un analista? ¿Qué es una escuela, verdadero palpitar donde habitamos?…En el marco del mundo actual que cargado de imperativos amos, dejan al sujeto en la más pura indefensión e indefinición de su singularidad, hay que elegir entre sujeto o sociedad y estamos del lado del sujeto y de hacer más porosa la sociedad para que los agentes amos no impongan la particularidad de las categorías, ni el universal en beneficio del Ideal de la especie.

Torre de Babel

Y a día 2 de octubre del 2009, comienza en el blog un apartado de colaboraciones, abriendo la vía a lo que indica Lacan en "Función y campo", escrito del que tantos conceptos varia,a lo largo de su enseñanza, pero dejando intacto este, ya que a la experiencia psicoanalítica: "Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época. Pues ¿cómo podría hacer de su ser el eje de tantas vidas aquel que no supiese nada de la dialéctica que lo lanza con esas vidas en un movimiento simbólico? Que conozca bien la espiral a la que su época lo arrastra en la obra continuada de Babel, y que sepa su función de intérprete en la discordia de los lenguajes" (J. Lacan, "Función y campo de la palabra y del lenguaje ... "). Agradezcamos a la singularidad que quiera mezclarse en la escucha…
jueves, 24 de junio de 2010
El secreto de sus ojos
Juan José Campanella.

El psicoanalista lo tiene difícil, pues tras el escándalo que sostiene, escándalo que inauguró la obra de Freud, no es fácil, pues con la interpretación se apunta al goce del sujeto, y no gusta reconocer, (aunque se sabe), dónde reside la obscenidad del modo de gozar.

Recordad las veces que Freud fue criticado y lo es aún, por su teoría sobre la sexualidad infantil: los niños, tienen pulsiones sexuales, viven una sexualidad muy compleja, tienen actividad erógena y erótica, cuya significación da sentido a sus vidas.

Recordad y contar el rechazo que tuvo y tiene la teoría de Freud que llamó “el trauma”: “Lo que acontece cuando el infantil sujeto se encuentra con la sexualidad”. Encuentro traumático entre el humano y el sexo, porque el ser hablante que es, el trhumano que somos, no tiene programa sexual adecuado. Hay contingencias, ocurren encuentros que dejan huella. Encuentros traumáticos que provocan fijaciones a objetos, tanto libidinales como amorosos, imposibles o muy difíciles de cortar. Y estos encuentros se viven con vergüenza.

En esta película, que creo gusta a la gente… ¿os gusta la película?, veo que a todos no… ¿por qué una película, por qué una obra de arte gusta o no? Daré una respuesta rápida… porque toca en algún punto el “trauma” del espectador, apuntando a un “núcleo” de goce ignorado. No hay que aterrarse por el “trauma”, pregona el psicoanálisis, ya que ignorarlo es ser su “objeto”, marioneta, no hay que aterrarse de “amar al trauma”.

Me cuento entre las personas a las que esta película no gustó. Ella muestra muy bien cómo se trata de domesticar la pulsión con el velo del amor. Veamos.

Todo gira alrededor de un asesinato, no cualquier asesinato, un asesinato sexual, de una bella mujer, que deja “tocado” de por vida a un hombre, “un asesinato sexual”: violación-golpes-sexo-muerte.

De las posibilidades que Freud cita como intentos de significación, de dar sentido al encuentro con la sexualidad que ocurre en la infancia, resalta tres: “interpretación al ver el coito de los padres” “amenaza de castración” y “seducción por un adulto”. Tres modalidades de “trauma”, intentos de explicación que da un niño al comercio sexual de los adultos. Estas modalidades no son sin eco en la historia y relaciones sociales de la humanidad y cuando digo eco, me refiero a que están de moda, son más predominantes en algún momento unas u otras, como se ve en este tiempo, con la abundancia de noticias sobre “abusos a un menor”.

Pero antes de que estuviera de moda demonizar el fantasma freudiano de “abuso a un menor”, lo estuvo y muy extendido “la interpretación que dan los niños a la visión del coito parental”, que cómo indica Freud, lo percibe cómo un “acto violento” del padre, y es esto, sus efectos, los efectos de ese “trauma” los que podemos ver muy bien en el film. Es el “secreto de Benjamín” fascinado durante 25 años por esa visión. Fascinado y construyendo su vida alrededor de este hecho. Construyendo su huída de esta fascinación, envolviéndola con una investigación que le lleva hasta la escritura de una historia novelada. Fascinado por todo lo que puede relacionarse con esta mujer, construye su “fantasma”, que es la forma de envolver y disfrazar el “trauma”. Crea alrededor de ese episodio traumático, una historia de amor que no se permite, pues permitírsela le hubiera llevado aceptar sus obscenos apetitos.

Benjamín Espósito, pierde su vida, pierde la oportunidad del acceso al otro sexo, por el horror que le inspira este cruento asesinato, que hace diana en su “trauma”. Benjamín Espósito, vende su alma, o lo que es lo mismo, pierde su tiempo, al no poder taponar más que al cabo de 25 años, que – “ama a su fantasma”, porque “teme su trauma” –, condensación metafórica que le permite al final, seguir durmiendo y acceder a su dama.

¿Qué hubiera pasado con Benjamín, si hubiera tenido acceso a una “interpretación” del goce en su trauma? del tipo: ¿A qué temes Benjamín? ¡¿Temes a lo que amas?!, le hubiera sin duda permitido despertar de esa sexualidad masturbatoria en la que vive.

Teresa FerrerIntervención en la “Tertulia psicoanálisis, cine”22 de marzo, 2010, Valencia.
miércoles, 9 de junio de 2010

“Capitalismo. Una historia de amor” & “Up in the air”


Capitalismo. A love story . Historias de la “Deuda Simbólica”.

Dado la actualidad del tema, las sugerencias al mismo, y las demandas de interpretación psicoanalítica, sobre esta primera “crisis” del mundo global, hemos organizado un ciclo, que se anunciará el día 14. Bajo la rúbrica de “deuda simbólica” ubicamos estás primeras aproximaciones al tema, enmarcadas en la conceptualización freudiana del superyo, y la ampliación imperativa que Lacan aporta al mismo, y que se completarán posteriormente, en colaboración con otros discursos, tratando desde la más clásica óptica psicoanalítica, temáticas de actualidad: De guerra y muerte, que hoy en día no se dan en el campo de batalla, si por el impacto de economía de mercado que amenaza el orden social.




EEUU 2009

Dirección y Guión: Michael Moore
Género: Documental.
Duración: 145 min.




EEUU 2009

Director: Jason Reitman

Guión: Jason Reitman, Sheldon Turner Intérpretes: George Clooney, Vera Farmiga, Anna Kendrick, Jason Bateman, Tamala Jones, J.K. Simmons, Danny McBride.
Género: comedia dramática. 145 min.


Intervienen:

TERESA FERRER Psicoanalista (ELP-CV y AMP)
PILAR DASÍ psicoanalista (AME-EPFCL)
JOSÉ VANACLOCHA Comentarista de cine

Lunes, 14 de junio de 2010, a las 19’30h.

Lugar: Restaurante Orson. C/ Buen Orden, nº 9. Valencia

Responsables: Teresa Ferrer, Laia Gil, Charo Jiménez.

Organiza: Biblioteca del Campo Freudiano de Valencia

ENTRADA LIBRE

Ágora

jueves, 24 de diciembre de 2009

Alejandro Amenábar: politeísmos, monoteísmos.


Corría el siglo IV de nuestra era, en un lugar dónde la sabiduría era venerada. Como antecedente el tiempo de Constantino, que por mantener la unidad del imperio, declaró oficial la fe católica, que dictó sus dogmas en el concilio de Nicea (325) de marcada tendencia fanática: la soltería y divinidad de Cristo, los evangelistas aceptados: Juan, Mateo, Marcos, Lucas, la expulsión de los apócrifos: Judas, Mª Magdalena, Felipe, Tomás, Juan… La festividad de la Pascua, el repudio de la mujer en el dogma, etc... Fanatismo que aunque tarde llegó a Alejandría, y que capta Alejandro Amenábar, en esta película en la que se destruye el Saber en aras de la religión.

Agradezco la exposición de José Vanaclocha, que esta vez, ha realizado una magnifica descripción de un nobel del cine, Alejandro Amenábar, inscribiendo su film de que es objeto nuestra tertulia dentro de la trayectoria épica del cine, y a Pilar Dasí que aceptara la invitación de nuestra compañía y dialogo, espero su colaboración en el futuro, en este espacio de investigación de psicoanálisis, cine. Es una gran colega y amiga, y entre las dos hemos trazado el eje central del film. El amor

La película es una historia de amor. El amor de Hipatia (filosofa neoplatónica seguidora de Plotino) a la ciencia, su investigación del universo, el amor del padre, el amor de dos hombres (Davo y Orestes), y el amor a Dios en tres declinaciones históricas de la religión. Hemos dispuesto que Pilar hablará más de los tres tipos de amores que he señalado y luego retomaré el tema de la religión, clásico en Freud, punto central de toda su “psicología social”, y que retoma Lacan para iniciar el grafo de los discursos, que tenéis en esas hojas que os hemos repartido. Discurso del amo, Discurso universitario, Discurso histérico, Discurso analista, Discurso capitalista. Sólo acabar por deciros lo qué es un discurso, ¿qué es un discurso?, un discurso es lo que hace vínculo social, y las diferentes formas de vínculo social que se establecen dependen del discurso en que nos movamos, como bien se ve en el film. Paso la palabra a Pilar Dasí.

“Entre Cleopatra y Justine, la antigua reina y el personaje moderno de Lawrence Durrell, está Hipatia, la otra gran alejandrina. Juntas, las tres mujeres representan perfectamente el alma de Alejandría, la capital de los Ptolomeos – con los inigualables Biblioteca y Museo, el alto Faro y el Soma, la resplandeciente tumba del fundador, Alejandro Magno – pero también la ciudad arruinada de innumerables calles en las que se arremolina el polvo de la historia, la ciudad de las rencillas religiosas, la decrépita y melancólica del Viejo (Kavafis), la ciudad recreada por E. M. Forster, la ciudad, en fin, “de las cinco razas, cinco lenguas, una docena de religiones, el reflejo de cinco flotas en el agua grasienta, más allá de la escollera, pero con más de cinco sexos”, como la describió Durrell en su Cuarteto. Alejandría… con Atenas y Roma la gran partera de nuestra civilización y el crisol de tantos sueños, amores y maravillas.”

Agradezco a la Biblioteca del Campo Freudiano su invitación a hablar precisamente de la destrucción de otra Biblioteca, la de Alejandría, por la intolerancia ante el saber de los fundamentalistas religiosos. Sabida es, la importancia de la cultura y de la ciencia en ese periodo histórico, lleno de contradicciones y sabidas son las causas, sus protagonistas y sus efectos para la historia de la humanidad de aquel acontecimiento.

Que esta Biblioteca, la del Campo Freudiano, sepa resistir los embates de los intolerantes actuales y pueda transmitir el saber de Freud, de Lacan y de todos los psicoanalistas que forman parte de ella, me congratula. Y también que sigan invitando a otros psicoanalistas, que como yo, perteneciendo a otra Escuela acudo a expresarme aquí, desde la amistad y el respeto, desde el debate y la comun icación de un deseo común: el psicoanálisis. Por otro lado, en el Ágora, espacio de la ciudad donde se enseña, tenemos que convivir todos, pues el Ágora es como una banda de Moebius, fue también allí donde se precipitó la reyerta de los paganos y los cristianos.
Ustedes, tendrán una visión cinematográfica de la propuesta de Amenábar, crítica de su realización, también habrán podido sentir, la sensación de gusto ante la propuesta, y valorar si la película logra convertir el decir que plantea en acontecimiento: sabrán si les ha atravesado o no.

Ágora, habla fundamentalmente (en el centro de la trama, en el
punto de fuga) del discurso histérico, y sus afinidades con la ciencia desde Hipatia y muestr a con cierto “descaro”, tanto el malestar en la cultura, como el efecto de la religión sobre las civilizaciones. La “democratización” demagógica de la religión y cómo es interiorizada por los fundamentalistas, no podemos sustraerla en nuestro análisis y está presente en la película, pues hoy y ayer, se verifica lo acertado del planteamiento freudiano al respecto. Freud no dejó de advertirnos y consiguió un corpus teórico, vigente. Me consta que Teresa Ferrer nos hablará de esto, conozco su gusto y su estudio del tema.

Por eso yo, me centraré en otros aspectos. Dejo de lado si Ámenabar consigue una transmisión adecuada en las con cesiones que hace a la verdadera muerte de Hipatia (en marzo del año 415 en la convulsa Alejandría). Interrogo la peculiar lectura del director sobre El Banquete de Platón (aunque los cinéfilos digan que se ha basado en Carl Sagan y su libro Cosmos).

Freud habló del malestar en la cultura, Marx de la religión como opio del pueblo y Lacan no hizo concesiones, yo tampoco las haré, pues Amenábar, su cine, es sensible (siempre con desgarro) a la complejidad del ser hablante: Tesis, Abre los ojos, Los otros, Mar adentro, etc. El tema de los oprimidos-opresores es constante y… las cosas no son lo que parecen).

Hoy asistimos a la negación de la subjetividad (el avance del cognitivismo, la farmacología y la neurobiología dan testimonio) y es precisamente desde el arte, la literatura, el cine, donde se retoman las más recónditas precisiones respecto a la subjetividad. Por eso los psicoanalistas nos interesamos por el cine. Estamos ante la holofrase, como grado cero del decir y la poesía: anverso y el reverso de lo social.

Fractura discursiva

Freu d tuvo en cuenta la psicología social en el análisis de los síntomas individuales, pues estos tienen una dimensión histórica, que J. Lacan formalizó en los discursos – en cada discurso el acto de decir es instituyente en el orden de los vínculos. El cuerpo afectado por el discurso es “el cuerpo como efecto del arte, se fabrica con el discurso, con sus pinceladas”. Cada cuerpo es un cuadro donde cada pincelada deja una huella, y así cómo no hay pincelada igual a otra, tampoco hay un sujeto igual a otro, en su vinculación a la demanda, el deseo y la pulsión.

Es la demanda, el pedido, lo que liga el sujeto a las ofertas del Otro, lo que provoca conflictos como vemos en Hipatia. Esto es muy interesante pues sitúa la historia de nuestra vida, la vida de cada uno, en la historia de las ofertas del Otro. Todos vamos construyendo nuestros éxitos y nuestros fracasos en relación a los objetos que cuentan: del amor, del deseo, del sexo, del trabajo, etc. y en función de nuestra relación al Otro.

En Ágora, en el siglo IV, vemos esta fractura discursiva, entre la infancia y adolescencia de los prota gonistas (Orestes – Gobernador de la Ciudad – Sinesio y Davo) y el papel o el lugar de su vida adulta… en el modo de insertarse en lo social de los tres hombres. ¿Acaso no hemos visto nosotros lo mismo en el cambio de discurso que se opera en España después de la muerte de Franco?...

Discurso histérico: rechazo y huelga del cuerpo

El eros histérico es el sostén del deseo de saber. El ejemplo clásico es Sócrates, dando su deseo pero no su cuerpo. Al aceptar la muerte, se sustrae al Otro de la Ciudad, pero no solo hace huelga del cuerpo como el sujeto histérico freudiano, también, huelga de la doxa colectiva (se excluye del conjunto de las conductas de los amos). Otro ejemplo lo rescata la película de Amenábar, Ágora, en la se lee la negación de Hipatia al reconocimiento de su cuerpo sexuado; hace huelga del cuerpo en beneficio del saber (discurso de la histérica).

Hipatia lucha por salvar la sabiduría del mundo clásico. Es la histérica socrática, que muestra Lacan en Sócrates renunciando al amor, olvidando que su boca es de carne, interesado en lo que sabe del amor una m ujer (Diotima). Sócrates sustrae su cuerpo, cuando Alcibíades pronuncia su declaración de amor, a lo que Sócrates responde que no le ama a él, sino a Agatón. Hipatia, tiene tres hombres, al menos dos, un esclavo y un amo, que la aman, pero como Sócrates, renuncia a todos, incluido su propio padre, en beneficio del saber. Porque la histérica no rechaza su cuerpo, hace huelga, no lo pone en juego porque lo que le interesa es el saber. Ellas, las histéricas, hacen huelga del cuerpo, como vemos en Hipatia respecto al cosmos, o la Nobel de medicina en 1986, Rita Levi-Montalcini, en relación a la educación de las niñas africanas.

En la película vemos que Hipatia es una mujer que produce saber a condición de no saber nada de lo que ella es, en tanto objeto a en el lugar de la verdad, como mujer. Sabe que la van a matar, su destino está jugado. Es la misma posición de Sócrates, y de Rita Levi-Montalcini, según ella misma cuenta al cumplir 100 años de vida: “renuncié a mi cuerpo de mujer por mi saber, y por el saber de ot ras mujeres”.

El síntoma histérico no es el síntoma de otro cuerpo, no exige el cuerpo a cuerpo, es más, no presta su cuerpo para ser síntoma de otro cuerpo. Está del lado del goce UNO, ignorando el goce del otro… del partenaire. Ella (la histérica) quiere ser el agalma del deseo, lo que equivale a no querer ser el síntoma, en el sentido de cuerpo gozado por otro. Y ser la agalma del deseo es “hacer desear”. Dejo la palabra a Teresa…
Pilar Dasí


¡Cuán envidiables aparecen ante nosotros, pobres de fe, aquellos investigadores convencidos de que existe un ser supremo! Para este gran espíritu, el universo no esconde problema alguno, porque él mismo ha creado todos sus dispositivos. ¡Cuán abarcadoras, exhaustivas, y definitivas son las doctrinas de los creyentes por comparación con los laboriosos, mezquinos y fragmentarios intentos de explicación, lo máximo que nosotros podemos producir! El espíritu divino, que es por otra parte el ideal de una perfecta ética, ha implantado en los seres humanos la noticia de ese ideal y al mismo tiempo el esfuerzo por igualar su ser a su ideal. Sienten de una manera inmediata lo que es alto y noble y lo que es inferior y ordinario. Su vida sensible se acomoda según la distancia a que estén del ideal en cada caso. Este les aporta elevada satisfacción cuando se le aproximan, por así decir en el perihelio; y los castiga con un serio displacer cuando, en el afelio, se le distancian. Así de simples y de inconmovibles están establecidas todas las cosas. Solo nos cabe lamentar que ciertas experiencias vitales y observaciones del mundo nos impidan aceptar la premisa de semejante ser supremo. Como si el universo no presentara suficientes enigmas, se nos propone por añadidura la tarea de comprender de que manera aquellos otros pudieron adquirir la creencia en el ser divino, y de dónde cobró esta creencia su poder enorme, que avasalla “razón y ciencia”. (Extracto de la obra “Moisés y la religión monoteísta”. Parte II, apartado E: “la sustancia de verdad de la religión)

Padre versus Amo. El Discurso del Amo

El psicoanálisis debe su existencia a la escucha que Freud y Breuer realizan de las histéricas, mujeres tachadas de cuentistas y encerradas en manicomios la más de las veces. Y es escuchando a la histeria, como Freud se encuentra cara a cara, con el discurso del amo, al que ellas desafían. ¿Cómo aborda Freud el discurso del amo?, desde la construcción del padre en el origen de la humanidad y su producto que es la religión, imprescindible para entender cualquier cuestión relacionada con la raza humana, conjuntos de parlêtres, seres-hablantes, de lenguaje, que se relacionan sin cesar. El padre primordial de la humanidad, es lo que hay tras el significante-amo, padre que ha ido declinándose en su decadencia al ritmo de las teorías evolutivas de Darwin, perseguidas y proscritas por la religión.

Amar o despreciar la religión, es una forma de ocuparse de ella, pues no tenerla en cuenta nos lleva a lo peor, ya que la religión es lo que crea la prehistoria humana para defenderse de la naturaleza, así como el psicoanálisis es lo que hay para defendernos de la cultura, frase esta última lapidaria, que dejo por si se quiere después retomar.

El acercamiento de Freud a la religión, desde una posición de imposibilidad en la creencia, lo lleva a considerarla primeramente del lado de las neurosis, concretamente del lado de la neurosis obsesiva, con la imposición de los más altos ideales, su búsqueda de la verdad, su confinamiento en los más puros rituales, su adoración por lo correcto, la ley, la pulcritud, la pureza y demás ideales obsesivos que siempre fracasan. Al principio de su teorización Freud ubica la “religión” como el culmen de la neurosis, pensando que la humanidad conseguirá superar.

El despliegue de textos sociales de su obra, desde “Tótem y Tabú” (1912), “De guerra y muerte. Temas de actualidad” (1915), “Psicología de las masas y análisis del yo” (1921) “el yo y el ello” (1923), “el porvenir de una ilusión” (1927), “el malestar en la cultura” (1929), “El por qué la guerra” (1932) y “Moisés y la religión monoteísta” (1934-38-1939), recogen toda la teorización que Lacan retomará a partir del S-17 “El reverso del psicoanálisis” en la que grafía los discurso s que han recorrido la historia de la humanidad.

Represión primordial o Forclusión generalizada?

Recomiendo la lectura de estos textos, en los que no voy a entrar de lleno, sí decir que en el “Porvenir de una ilusión” se produce un viraje, así como en “Moisés y la religión monoteísta”. En el “porvenir de una ilusión”, Freud deshecha su idea de un final de la religión y triunfo de la ciencia, tras recibir una carta de un alumno analizante americano, en la que le indica a Freud su extrañeza de su falta de creencia en Dios, al tiempo que le explica las razones por las que para él es imposible. Las razones son de tal calibre, que Freud vira su idea sobre la religión, y deja de pensarla como subjetivación histórica del discurso del amo: la neurosis obsesiva, para pasar a pensarla como la Psicosis de la Humanidad, intocable. Ejemplos de una religión con alto grado de psicosis, (locura, fanatismo en lenguaje coloquial), es el personaje que anda sobre las llamas, Amonio. Ejemplos de neurosis obsesiva preocupada por los más altos ideales de la humanidad, en el Obispo-alumno de Hipatia, Sinesio, quien le señala al prefecto imperial de Alejandría (del imperio romano), Orestes, su dependencia del amor a una mujer y su desatención a los dogmas, al tiempo que organiza con él, una salida para Hipatia, solución que ella deshecha, por lo que nos ha contado Pilar de la posición histérica de rechazo al cuerpo.

Así pues como pinceladas para el debate, dejo: la religión del lado de la neurosis obsesiva, que
vemos en Sinesio, el Obispo de Cirene. La religión como la psicosis de la humanidad, del lado de Amonio en su delirio alucinatorio de la voz de Dios, y añado, que si bien la película he dicho antes, son historias de amor, también son historias de muerte y guerra. Todos creen, politeístas, monoteístas, todos creen y en nombre de Dios matan y mueren. Dos preguntas lanzo a la sala: ¿Por qué numéricamente gana el monoteísmo, por qué prende en el pueblo y a modo de mayoría democrática es adoptado por los romanos? Y la otra ¿Por qué la forma de monoteísmo que prende y perdura es el “cristiano” frente al “judaico”?, preguntas que resuelve el texto de Freud “Moisés y la religión monoteísta”.

Teresa Ferrer

Intervenciones en la Tertulia Psicoanálisis, cine. Valencia, 8 febrero 2010




WHATEVER WORKS: si la cosa funciona

viernes, 4 de diciembre de 2009
Woody Allen: Producciones del inconsciente

Sabido es el gusto de Woody Allen por el psicoanálisis, incluso se puede considerar a su obra, producto de su análisis. Es por ello que me resulta bastante curioso, el acto fallido que tuve al ver la película. Me dormí, y no suelo dormirme en el cine. Fui al lyss, sesión de las 18’40, habiendo
dormido incluso un poco de siesta, por lo que no había mucha excusa. El asunto era más grave, en tanto que debía comentar la película en esta tertulia, por lo que al acabar, pensé en comprar otra entrada y volver a “intentar ver el film”, ese “volver a intentar…” pensado así, me frenó en seco, y me fui caminando a casa. Tendría que hablar del por qué del dormirse viendo una película, así es como contingentemente había ocurrido.

Aceptando eso, la cosa no era tan complicada, pues hablar de la película, de un director volcado al psicoanálisis, con conexiones con cineastas muy entramados en el lacanismo, la “cosa no era tan complicada”, si encima el film en su traducción se llamaba “si la cosa funciona” (Whatever Works)…

¿Funcionó para mí la cosa, o no?, si nos centramos en poder contar la trama del film, seguramente no, pero el caso es que me dormí, y no soñé, fue esa especie de “duermevela”, en la que te vas despertando y vuelves a dormir, de continuo, lo cuál me permitió a las “duras y maduras” seguir algo del hilo, cuestión poco
importante, porque a menos que conozcas a Woody, y es mi caso, la trama es clásica.

Cómo siempre digo, el arte no se interpreta, el psicoanálisis lo toma como ejemplo, donde puede mostrar sus conceptos. En este caso sin ningún esfuerzo: ejemplo de neurótico obsesivo grave, que considera su síntoma normal y lo incorpora al yo, como lo más lógico del mundo, siendo su síntoma, su conducta y forma de ser. Carácter fuertemente anal, de marcado sadismo, con tendencias pedofílicas, misógino, come il faut a todo carácter obsesivo anal que se precie. Elección de objeto amoroso: degradado, a tipo del descrito en la “Psicología del amor” S. Freud (de 1910 a 1917). Entorno resabidillo neoryorkino, con apuntes de la gran manzana, cursi para cualquier europeo culto, pero afianzado como un mal menor. Mujeres, todas iguales, pesadamente con rebequitas, poco pecho,
suplicantes… en fin algo que suena a falsete.

Todo esto mezclado con la imponente relación de Woody, con uno de los objetos a: la voz, que esconde en los diálogos, pues a más que los use de “pura significación y significado”, es perfectamente evidente que este hombre no soporta la escansión del silencio (escena en la que harta hasta a sus amigachos), y luego recoge a la niña sureña para seguir hablando sin parar… Nuestro viejo Boris-Woody, está a la altura de los “tiempos modernos”, nuestra era digital con el imperativo de “habla”, habla si estás contento, y si estás triste más, y sobre todo si estas neurótico obsesivo grave, habla con esa megalomanía que invade a los hombres dentro de un
contexto que se salta a la torera la “sexualidad femenina”, que no la de la “madre”.

No me dormí en el cine. Conocida es la función del sueño, en la obra de Freud, que la define como
la del “soñar”, para poder vivir en el fantasma que configura la realidad psiquica de cada uno. No soñé en el cine, sí fue un acto fallido lo que ocurrió, pues buscaba sin cesar, y ante tanta palabrería el mando automático para bajar el volumen de la voz, porque lo que no muestra la película es que la voz, es simplemente el placer por el sonido, y nada más, y no a todos gusta. Paradojas de la vida, en el brazo de la butaca había un posavasos, que confundí con el mando automático, pero, pero, pero, no bajaba el sonido de la voz. Era para poner la coca-cola! Enjoy-it! I'm loving it!

(Introducción a la charla coloquio de Psicoanálisis, cine del 30-noviembre 2009)

Teresa Ferrer

Némesis! Francisco Camps de camino a la cuneta...de la historia!

jueves, 19 de noviembre de 2009
"A usted [Ángel Luna] le encantaría coger una camioneta, venirse de madrugada a mi casa y por la mañana aparecer yo boca abajo en una cuneta"

Francisco Camps no está loco ni tiene ningún síntoma parecido a la enajenación mental. Sería demasiado simple, e incluso sería hacerle un gran favor después de la aberrante infamia vomitada en Les Corts. Las sandeces vertidas por este ignominioso personaje, que si se me permite me resisto a definir Molt Honorable President de la Generalitat, han sobrepasado desde hace tiempo el límite de la decencia.

Después de haber construido un sistema de corruptelas que se ha propagado como un cáncer a todos los niveles de la sociedad valenciana, después de haber sido descubiertos (o creían que su reinado duraría ad infinitum?), después de que se ha puesto al descubierto parte del entramado, que ojo que todavía solo es una parte pequeña, reaccionan apelando a instintos bestiales de la peor calaña. Camps no estaba sólo, no ha apelado al miedo y a la violencia en solitario: todos sus diputados se han levantado en pie a aplaudirle después de haber acosado al portavoz socialista con la acusación de quererle matarle. Todos los diputados del PP se han levantado, han aplaudido a rabiar, despellejándose las manos. Han quedado en evidencia, ha quedado vista para sentencia la infamante trayectoria de una persona de cuya dignidad en muy pocas ocasiones hemos tenido constancia. Rodeado de la cobardía cómplice de la bancada popular, igual de culpable.
No sabemos que pretendía lograr Camps con esas palabras. Probablemente tensar más la cuerda, lacerar un poco más la convivencia, acusar al contrario de odiarlo hasta el punto de quererlo matar, arrojando una infamia que solo se entiende desde la perspectiva de una mente alucinada: ¿Ha pretendido Camps acusar al contrario de algo que él y los suyos serían capaces de pepetrar? Asasinar al adversario político y tirarlo a una cuneta...? Cuántas cosas tiene que esconder Camps, después de la querella, para perpetrar ese atentado a la convivencia y de un plumazo balcanizar la vida pública valenciana?

Igual hay una explicación mesiánica, las etapas del martirio que sigue Camps para ascender a los cielos víctima de los infieles descreídos. Si por mi fuera, no le daría esa satisfacción: no cuente Francisco Camps con nuestra ayuda, no le vamos a matar, no le vamos a convertir en mártir inocente de las ordas que le odian. Que le quede claro, no le odiamos! Su indigna persona no merece tanto, así que puede estar tranquilo, porque no iremos a su casa, no le sacaremos de su cama, no le ajusticiaremos y no le tiraremos a una cuneta. Ese final trágico, de esas muertes trágicas pero dignas de los luchadores por la libertad y contra la opresión, que usted en más de una ocasión ha demostrado despreciar, no será su final.

El suyo será diferente, señor Camps, se irá con la cabeza gacha, por la puerta trasera, con algún que otro incondicional que le volverá a mentir, incluso le llamará guapo...; porque serán sus amigos, los de su partido, que le enviarán a la cuneta de la historia, para que no siga haciendo daño.

Amén, ora pro nobis!


Giuseppe Grezzi

¿El capitalismo es el amo?

lunes, 16 de noviembre de 2009

La derecha no es el todo a cien. Ni el 100%.


Dadas las actuaciones bananeras del ppcv, subiéndose a Ferraris, conduciendo como si fueran oligos de feria, habrá que plantearse ya de una vez ¡Basta ya!, porque estos dirigentes que tenemos, se piensan que viven en el siglo XX. Como no lo entienden habrá que volvérselo a decir, y si no lo entienden habrá que volvérselo a decir como monas que son, y si son incapaces de entenderlo habrá que usar slogans y demás técnicas del siglo 21, de la era del capitalismo para que lo entiendan, hablo para los duros de mollera votantes que ven las imágenes en la prensa de la Sra Barberá, y el Sr. Camps, subidos a Ferraris con los niños de la plei.


No sabemos quién diseña las campañas de esta gente, pero seguro que han perdido el calendario, pues confunden el discurso del amo, con el discurso capitalista. Vamos a ver, que a la gente le gusta las carreritas y los estadios, pues no a tod@s, pero hablemos de a los que les gustan, que les guste eso, vale, pero tienen que comprender que “Zapatero a tus zapatos”, refrán español que data de antes del siglo IV a. de JC., indica que “cada uno a sus cosas”, los de la plei a los ferraris y los gobernantes a gobernar, y no hacerse fotos con los de la plei, pues llevamos casi un año sin “gobierno”, y encima suprimiendo las sesiones de control, en les Corts valencianes.


Volvamos al análisis, ¿qué es un discurso? Un discurso es una forma de relacionarse a través del lenguaje, que consigue crear vínculo social entre las personas. El vínculo social es diferente según en el discurso en el que nos encontremos, por ejemplo, los vínculos sociales de la universidad o de la ciencia son distintos a los que se establecen en las empresas, las familias, parejas, en gimnasios, en los colegios, etc. La humanidad en su historia ha ido produciendo nuevos discursos, y en unas épocas ha imperado uno más que otros, y la emergencia del imperante ha supuesto siempre algo revolucionario. Utilizo el ejemplo de discurso de la ciencia o universitario, que todo el mundo sabe la prohibición con la que partió, emergiendo para eclipsar una faceta del discurso del amo, que tocado desde entonces, pierde su hegemonía en el tercio final del siglo XX, con la caída del muro y la apertura de China. El ocaso del discurso del amo dio varios dictadores que fueron cayendo con el paso del tiempo, y la plena implantación del discurso capitalista. El discurso del amo, se garantiza por marcar las formas en la que la gente tiene que “gozar”, y el capitalista, implica un “goza” imperativo, como te dé la gana, pero goza. ¿Cuál es la diferencia?, pues que con el discurso del amo, se obligaba a la gente a hacer lo que al amo les pasaba por
l@s webs, vean todos los dictadores desde Franco a Stalin, pasando por Mao Tse Tung, Mussolini, Hitler o Lenin…(puntos suspensivos por si se me olvida alguno) a lo que Karl Marx, puso freno, diciendo que la plusvalía, o sea la imposibilidad de fijar el “precio justo al trabajo” generaba unos dividendos que ganaba siempre el empresario, se hiciera como si hiciera. Esto es justo lo que vivimos, pues los empresarios se dieron cuenta que quedarse con la plusvalía, era más rentable que imponer una manera de vivir y de gozar. Y así dieron rienda suelta a todo tipo de “goce” y forma de vida, vamos la ley de la oferta y la demanda.

Pues bien esta idea tan simple, parece que el pp-cv, no la puede soportar, y se empeña en agonizar con los últimos “estertores” del amo antiguo, eso sí usando emblemas del más alto capital. ¿Tendremos que explicar que no a tod@s nos va lo mismo? ¿Tendremos que decirles que es un negocio más redondo la pluralidad de ofertas? Tiene gracia el asunto, pues los que creen que el ppcv, esta al mando del capital, olvidan que son unos bananeros más antiguos que la picor, y eso es lo que está “chirriando” en la derecha, no sólo europea, sino también ya en el seno del pp, que para colmo se copian, las ideas del PSOE, en sus congresos… “tengo una pregunta para usted”. La causa de este desvarío, es que en el PP conviven sectores tan dispares, como la socialdemocracia, las derechas más recalcitrantes, y las extremas derechas, y eso acabará pasando factura, o más bien frac-tura, y veremos cuantos son en realidad.


Teresa Ferrer

Gürtel no da votos

jueves, 12 de noviembre de 2009

Acaba de publicarse una encuesta en El Mundo, realizada la semana pasada tras las declaraciones de Cobo en Madrid y después de la reunión del Comité Nacional del PP donde supuestamente Rajoy dió el puñetazo en la mesa exigiendo el Basta ya! a los escándalos, desvaríos, denuncias y demás varapalos que le estan lloviendo de todos lados.

En esa encuesta, tanto en Madrid como en Valencia, el PP, a pesar de bajar un poco en intención de voto, sigue manteniendo holgadamente sus mayorías absolutas y absolutistas y, curiosamente, en ambas comunidades el PSOE también baja.

Es curioso -y lamentable- que en este país, los casos de corrupción no afecten las perspectivas electorales de los políticos y partidos de derechas. La doble moral que tenemos instalada, cada vez con mayor fuerza y presencia, permite mantener un comportamiento como gestor de lo público inadecuado, cuando no ilegal, sin que por ello sea castigado por la sociedad.

Quizás el problema es mucho más profundo que un indigno presidente y un partido con demasiadas prácticas corruptas. La sociedad ha perdido, si alguna vez lo tuvo, el profundo respeto de lo público como valor, como esencia de la convivencia, de las relaciones. Ya no tenemos el sentido de la plaza y del patrimonio público que permite el desarrollo personal y colectivo, solidario y libre, de las personas y los pueblos. Quizás por eso la educación es tan importante para el PP. La manipulación y lastre que imponen desde hace años es un impedimento para que nuevas generaciones puedan cuestionar estos comportamientos y nieguen ese modelo social de relación. No valorar lo nuestro significa que no importa que nos lo quiten. Aceptar que nuestros políticos son todos iguales y que actuar indigna o ilegalemente es parte de su definición implica que no reaccionemos cuando se visualiza y demuestra una praxis de ese tipo.

No sólo hace falta una reacción social y una profunda reflexión que devuelva el carácter valioso de lo público como tal, sino un cambio en las escalas de valores de la gente. Que la gente de la calle no sea crítica con el PP en este momento implica que nuestro trabajo debería ser mucho más pedagógico que ejemplarizante, mucho más didáctico y constructivista que demostrativo de lo malos que son estos personajes, jugadores del monopoly con nuestro país. Y dar ejemplo de ello. No es casualidad que la segunda política mejor valorada, tras el propio Camps, sea Mónica Oltra. Un valor que no deberíamos perder ahora por mediocridades y medianías faltos de visión de futuro.


Iván Castañón